Después de compartir la primera entrada del blog sobre las entradas relajadas en Educación Infantil, muchas de vosotras me habéis escrito con dudas muy concretas: cómo llevarlas a cabo, cómo adaptarlas a vuestro aula o qué opciones existen según el grupo. Por eso, en esta segunda parte quiero contarte las diferentes formas en las que puedes organizar las entradas relajadas, siempre desde la experiencia real y teniendo en cuenta que cada clase, cada alumnado y cada docente es diferente.
¿En qué espacios las haces?
Esta es una de las dudas que más me habéis planteado, y la respuesta es clara: se pueden hacer en cualquier espacio del aula. En mi caso, el espacio estaba delimitado y situado justo en la entrada de la clase, en las dos mesas que tenía allí. El alumnado dejaba la mochila y el abrigo y se dirigía directamente a esas mesas, sabiendo que era el momento de estar en ese espacio y jugar únicamente con los materiales que encontraban preparados. También podéis plantearlas por rincones, para que jueguen libremente en el que quieran, o en sus mesas de trabajo si tienen un sitio fijo asignado. En otras ocasiones, el suelo también puede ser el espacio protagonista, dependiendo mucho de la actividad propuesta.
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Entradas relajadas libres
Son las que más he utilizado en el aula. Solía proponer una misma actividad en las dos mesas y el alumnado elegía libremente a cuál ir y con qué compañeros o compañeras jugar. Este era un momento pensado para hablar, compartir y jugar, ya que después, durante la asamblea, es necesario mantener la atención. En algunas ocasiones proponía dos actividades similares, pero con pequeñas diferencias, para que también pudieran elegir entre una u otra. Un ejemplo claro serían las construcciones, como lego o plus plus. Este tipo de entradas relajadas favorecen la autonomía, la socialización y un inicio del día mucho más natural y tranquilo.
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Entradas relajadas en fechas especiales
Estas son, sin duda, mis favoritas. Aprovechaba cada “Día de…”, cada estación del año y cada festividad (Navidad, Carnaval, Easter, Halloween…) para acercar al alumnado a ese día señalado. Lo hacía a través de propuestas sensoriales o manipulativas, que les permitían experimentar y descubrir desde el juego. De esta forma, los niños y niñas se van familiarizando con las festividades de manera significativa, sin prisas y conectando emocionalmente con lo que están viviendo.
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Entradas relajadas por áreas
Las entradas relajadas también pueden servir para trabajar contenidos propios de las áreas de Educación Infantil, como la lectoescritura, las lógico-matemáticas o la psicomotricidad fina. Además, se pueden vincular fácilmente con las motivaciones o contenidos de los proyectos que estéis desarrollando en el aula. En función de la edad y el nivel de autonomía, este tipo de entradas se pueden plantear de manera diferente. Por ejemplo, en 5 años se pueden proponer varias actividades de lógico-matemáticas para que el alumnado las realice de forma autónoma al llegar al aula. En 3 años, en cambio, solía proponer la misma actividad para todos, trabajando ese contenido de manera manipulativa o a través de alguna ficha sencilla. Los lunes, por ejemplo, teníamos establecida una rutina relajada en la que hablábamos de qué habíamos hecho el fin de semana, acompañada de una pequeña ficha para que lo dibujaran.
Lógico-matemáticas
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Psicomotricidad fina
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Lectoescritura
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Proyectos
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Entradas relajadas por rincones
En mi aula no he llevado a cabo esta forma de entradas relajadas, ya que el trabajo por rincones lo realizábamos después de la asamblea.
Aun así, esta opción consistiría en permitir que el alumnado acuda a los rincones durante un ratito antes de la asamblea, lo que también les ayudaría a conversar, jugar y liberar energía antes de ese momento más estructurado. Estas entradas podrían plantearse tanto de forma dirigida, rotando por los rincones cada día, como de libre circulación, dejando que ellos y ellas elijan a dónde ir.
Entradas relajadas de juegos de mesa
Este tipo de entrada relajada la realizaba una de mis compañeras de 5 años. Cuando su alumnado ya conocía los juegos de mesa y sabía utilizarlos de forma autónoma, los incorporaba a las entradas relajadas.
Colocaba un juego diferente en cada mesa y los niños y niñas elegían libremente a cuál jugar al llegar al aula.
Para terminar…
Como ves, las entradas relajadas se pueden llevar a cabo de muchas formas distintas. Lo importante es adaptarlas a tu alumnado, a sus necesidades y a tu manera de trabajar. Eso sí, sin perder nunca de vista su objetivo principal: ofrecer una entrada amable y relajada al aula, donde el alumnado pueda conversar con sus amigos y amigas, jugar un ratito y comenzar el día con calma. Además, este tiempo también permite al docente acompañar a quien necesite ayuda para quitarse la chaqueta, cerrar la mochila o ir al baño, sin interrumpir después la asamblea. Así, cuando llega ese momento, todos estamos sentados, atentos y preparados para escuchar a la maestra o a nuestros compañeros y compañeras.
Sobre la autora: Elena Nubes
Elena Cuéllar (Elena Nubes) es maestra de Educación Infantil, aunque actualmente es mentora del Proyecto Escuela 4.0 en Canarias. Le apasiona diseñar experiencias de aprendizaje significativas desde el juego, la calma y la creatividad.
Es Canvassador y Educreator en Canva, embajadora de Genially y Letcraft. Colaboradora en proyectos de innovación educativa. A través de su trabajo comparte ideas reales de aula para acompañar a otros docentes en su día a día.
Puedes encontrarla en Instagram como @elenanubes.



